Por: Ángel Valenzuela
Twitter: @MetaFicticio

 

Siempre te supe distante y callado.

Mi otro padre, el de la foto, sonríe.

Su mirada delatora señala a su cómplice,

ella, fuera de cuadro.

Sostengo la instantánea entre mis dedos:

aunque se han deslavado sus colores con los años,

[antiguos ideales]

y aun cuando muestra algunas raspaduras

[sueños inconclusos]

mi padre sigue sonriendo con aquella indómita

sonrisa, ahora extinta

y la llama incendiándole los ojos.

 

¿Son los días tan cansados, tan implacable la rutina,

que han hecho de tus héroes, fantasmas?

¿Cuándo decidiste, Padre, trocar un papel secundario

en la guerra por el protagónico en una jaula?

 

Ojalá pudieras responderme,

que sonrieras más a menudo.

Ojalá estuvieras aquí.

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