Por Tlaloc-Man
Twitter: @merodeadormty

 

 

Emma no se lo espera. 

 

Ganaste el concurso, pusiste esmero por 3 meses. Ahora tienes la recompensa a dos metros de distancia. Con tremendas piernas, ¿quién no podría sentirse el hombre más afortunado del país o, de perdido, del vecindario?

 

No hay mucho tema de conversación, sobre todo cuando las cámaras se van. Continuamente mira al reloj, el contrato dice que en una hora debe de estar acompañándote, tomando al menos dos cervezas y al último deberá tener una sesión de fotos contigo.

 

Perfecta Emma Charlotte: tiene novio. Tú también tienes pareja. Está retorciéndose en una dosis de celos por más que hablaste con ella desde que supiste que tendrías una cena con lindísima amiga de Harry, el mago.

 

Dentro de su cabeza, entre las libélulas y las neuronas, ella te vio, se adelantó en su juicio y creyó que eras un cretino más que le preguntarías por sus películas. 

 

Se ha ido veloz la velada con la luz de velas, con la luna transfigurando fantasmas en los mares; ya preparas tu truco circense que hará que Emma lea un poema erótico de tu autoría, ciertamente cargado de palabras picosonas y rimbombantes.

 

Después de quedar finiquitada la apuesta, te empujas hacia atrás, te mueves de silla, te levantas del suelo poco más de 20 centímetros con las cámaras grabando para todo el mundo. Tus mocasines se ven excelsos, derrochan pulcritud. “What fucking is that?”, se levanta sorprendida Emma con una sonrisa de incredulidad olvidándose por completo de que las cámaras de tv están grabándola. En pleno acto le sonríes a tu cita: “Now it’s your turn, sweetheart”, le dices.

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