Por Fernándo González
Twitter: @DePapelyTinta

 

 

Despierto y veo gente. Salgo a la calle y veo gente. Mientras como, veo gente. Veo gente en todos lados.

Veo gente ahogada en su soledad, en sí misma. Veo gente que camina arrastrando la vida hecha pedazos.

Veo gente incapaz de sostener la mirada y entonces intento calcular cuántos años de tristeza lleva cargando ahí. Veo gente que ríe más alto que el cielo encima nuestro y pienso en lo infeliz que debió haber sido en sus vidas pasadas para poder reír así de fuerte.

A un lado veo gente sentada, pensativa; debatiendo si renunciar a su empleo por seguir sus sueños en realidad fue lo mejor. Al otro lado, veo más gente pensativa. Ese joven de la banca de allá está pensando en cómo decirle a sus padres que perdió su casa en una apuesta; aquel otro, está arrepentido y está rezando a Dios, está suplicándole que lo perdone por robar a esa señora y por haber matado al anciano que se negó a darle su reloj; el señor que está regando sus flores en aquella esquina no ha notado que la manguera dejó de escupir agua hace quince minutos: no sabe cómo anunciar su cáncer terminal

La señora que está fumando en la entrada de su casa no sabe nada de su esposo desde hace dos días y está totalmente furiosa y desolada porque concluyó que él la engaña. Él no la engaña, él chocó de regreso a casa: murió. El muchacho que va sonriendo del otro lado de la calle acaba de comprar el anillo de matrimonio para su novia.

Veo gente llorando; unos de felicidad y otros de tristeza. Esa chica llora porque su novio terminó con ella; hoy le daría la noticia de que está embarazada. La señora del bolso negro, la que está alzando los brazos tratando de tocar las nubes, llora porque consiguió su ascenso después de seis años; entendió que las nubes y el cielo se encuentran en ella. El anciano llora porque acaba de nacer su nieto y sí lo conocerá. El muchacho de allá, llora porque le dijo a su papá sobre su homosexualidad y lo expulsó de casa.

Veo gente que ve con los oídos. Veo gente que toca otra gente con las manos, pero que las siente con el alma. Veo gente que grita con la mirada y otra que sufre con el silencio. Veo gente que camina con las alas y otra que ni siquiera sabe caminar. Veo gente que quiere soñar, pero continúa escuchando a los demás. Veo gente que se burla de otra gente por ser diferente. Veo a esa gente diferente sufrir, pero siendo feliz. Veo gente que bromea todo el día y que, al llegar, se sienta a llorar en el lado más oscuro de la casa. Veo gente con miedo a decir lo que siente por evitar el rechazo. Veo gente que aparenta tenerlo todo sin haber desayunado por no tener nada. Veo gente que ama en secreto y otra que finge en voz alta.

Veo gente rota y otra que está en reconstrucción, pero nunca veo gente completa.

Veo gente. Veo mucha gente que me ve, pero nunca me veo a mí, nunca estoy ahí.

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