(1997-2011)

Gustavo Leal F.
Departamento de Atención a la Salud
Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco
Octubre 2012
Resumen ejecutivo
Deuda perredista con la población

Garantizar el derecho a la protección integral a la salud de la población no asegurada por la seguridad social ante una misma necesidad, es una deuda pendiente de los gobiernos emanados del Partido de la Revolución Democrática (PRD), luego de que en 1997 la mayoría del electorado capitalino le otorgó su confianza para transformar las condiciones de vida de los habitantes de esta jurisdicción.

A pesar de algunas destacadas iniciativas (cáncer de mama, salud mental, maternidad subrogada, voluntad anticipada, VIH-SIDA, interrupción legal del embarazo, obesidad y trastornos alimenticios, no fumadores) consolidar la sustentabilidad en la atención de la salud de los habitantes de la ciudad de México constituye un gran reto para quien quiera gobernarla, ya que la red sanitaria (hospitales, clínicas y centros de salud) es claramente insuficiente, en un entorno en que las políticas para prevenir los riesgos a la salud pueden todavía ser ampliamente mejoradas.

Sobre la red sanitaria metropolitana entran y salen usuarios y pacientes de, al menos, 2 entidades federativas: el Estado de México(que incluye a la Secretaría de Salud local y al Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMYM) así como el estado de Morelos.

Pero, sobre todo, los esfuerzos por mejorar sustantivamente los procesos de atención sanitarios chocan con el propio armado institucional responsable de la tarea; armado resultante de la peculiar naturaleza político-administrativa del Gobierno del Distrito Federal, implantado apenas en 1997.

Otros factores que han incidido en la insuficiencia de los servicios médicos son: la demanda derivada de una ciudad económicamente heterogénea, polarizada y con altos grados de informalidad; los ciudadanos empobrecidos por las recientes políticas económicas; la población flotante del área; los grandes grupos en condición de pobreza, marginalidad y la población indígena que habita en ella.

Igualmente pesa que esas instituciones capitalinas están rodeadas y convivan con las de la poderosa red federal: IMSS-SSA-ISSSTE-ISSFAM-SEDENA-PEMEX.

Por su tamaño e importancia, la red médica del GDF es la cuarta a nivel nacional, sólo superada por las del IMSS, SSA e ISSSTE y seguida de los servicios médicos de PEMEX.

Catorce años después de que la izquierda ganara las elecciones para jefe de gobierno del DF y luego de importantes aunque insuficientes reformas, la población capitalina ha observado cómo a los distintos gobiernos emanados del PRD les ha faltado creatividad para diseñar un orden jurídico y sanitario propio, capaz de intentar la satisfacción de las demandas en materia de salud, al margen de la vasta estructura federal asentada en la capital de la República.

¿Por qué es singular la red sanitaria metropolitana?

Conocida durante los años ochenta como los Servicios Médicos del DDF y, luego a partir de 1997, como la Secretaria de Salud del GDF se ha edificado sobre, teniendo al lado y compartiendo la referida estructura federal. Además, se trata de una red tendida en la ciudad corazón de la toma de decisiones nacionales, en la ciudad del centralismo por antonomasia: el Distrito Federal. Fue la ciudad emblema del largo dominio del partido único, el PRI que gobernó sin alternancia durante 70 años.

Durante esos años ochenta, aún bajo la hegemonía el PRI, un grupo de funcionarios que se habían capacitado en las estrategias sanitarias del National Health Service británico (NHS), ensayaron un ajuste de los Servicios Médicos del DDF. Su propósito principal fue el de implantar un sistema escalonado de atención médica en el DF coordinado con la SSA que, por esos años, aún no había consolidado proceso de descentralización alguno. También se pronunciaban por impulsar el Sistema Nacional de Salud.

Apenas en 1997 nació el Gobierno del Distrito Federal (GDF), los poderes plenos de su Asamblea Legislativa (ALDF), su Poder Judicial así como sus aparatos administrativos, uno de ellos la Secretaria de Salud del GDF.

Un estatuto político excepcional

Buena parte de los problemas que enfrenta la capacidad de respuesta de la red se originan, reposan y provienen de esa singular organización político-administrativa. Derivan de esta situación de origen.

Al ser la sede de los poderes federales, la historia de la organización política del Distrito Federal es peculiar y distinta de la de los 32 estados que conforman la federación.

Es claro que, después de esos 14 años y a pesar de sus mayorías absolutas legislativas en la ALDF, las administraciones de izquierda no han logrado someter a debate público amplio y poner a punto el estatuto político que, por su importancia y peso en la Federación, ostenta el DF. Ello ha diferido en el tiempo la aguardada mejora de sus políticas públicas, entre ellas la de salud y seguridad social.

Cuauhtémoc Cárdenas: primer jefe de gobierno (1997-2000)

El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, recibió una estructura jurídica, cuyo objetivo principal era mantener la hegemonía y control del Presidente de la República sobre los programas federales en la aplicación de las políticas públicas del DF. La herencia comprendía desde la legislación que otorgaba al gobierno capitalino la figura de Regente, hasta otros ordenamientos que sometían al gobierno capitalino a la órbita del Poder Ejecutivo Federal.

Parte importante de los problemas que enfrenta la capacidad de respuesta del GDF se originan, reposan y provienen de la singular organización político-administrativa que prevalece en la entidad.

Sede los poderes federales, el DF fue largamente gobernado desde la Presidencia. El 10 de agosto de 1987 nació la Asamblea de Representantes del DF como órgano de representación ciudadana. Un vasto movimiento de organización popular surgió inmediatamente después del  el terremoto de 1985 lo que obligó al grupo hegemónico a romper la camisa de fuerza que había contenido las aspiraciones democráticas de las capitalinos.

La Asamblea reunía potestades para dictar bandos, ordenanzas y reglamentos, al tiempo que las facultades legislativas con respecto al Distrito Federal se mantuvieron a cargo del Congreso de la Unión. Quedó integrada por 40 miembros electos por mayoría y 26 de representación proporcional.

Ya en enero de 1987 se había dictado una Ley de Salud para el DF.

En 1993, el Congreso de la Unión expidió el Estatuto de Gobierno del DF, que otorgó mayores facultades a la Asamblea, pero es hasta  1996,  con una nueva reforma constitucional, que se estableció la figura de Jefe de Gobierno del Distrito Federal y modificó la manera de designar a los funcionarios de la administración del DF que había sido competencia del presidente de la República, con lo que el Jefe de Gobierno y los 16 jefes delegacionales pasaron  a ser elegidos mediante el voto popular.

La Asamblea se transformó en Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) avanzando en su función de parlamento local. Esta reforma mantuvo la calidad sui géneris de la entidad federativa, con un trato distinto al de los otros 31 estados de la Federación. Quedó en manos del presidente de la República la facultad del nombramiento de quien tuviera el mando directo de la fuerza pública del DF, la facultad de proponer al Senado, en caso de remoción del Jefe de Gobierno a su sucesor, establecer el monto del endeudamiento para el financiamiento del presupuesto de egresos local y la facultad de iniciar leyes ante el Congreso de la Unión en asuntos de competencia del DF y publicar las leyes que sobre el DF el mismo Congreso de la Unión expida.

El siguiente paso fue la elección por voto popular del primer gobernante del Distrito Federal, honor que recayó Cuauhtémoc Cárdenas, postulado en 1997 por el PRD, quién realiza el primer diseño programático, aunque la administración local haya sido presa y se mantuvo cercada por la lógica de los programas federales.

En materia sanitaria, su gestión coincide con la descentralización de los servicios aplicada por el gobierno federal al GDF entre los años 1997-2000: Convenio de coordinación para la descentralización de los servicios de salud para la población abierta del Distrito Federal.

No corregir oportunamente -durante el proceso de desincorporación y su posterior descentralización- el desequilibrio en la asignación presupuestal entre la Secretaria de Salud del GDF y los Servicios de Salud Pública del DF -derivado de esa descentralización federal – se tradujo en que el Primer Nivel de Atención continuara con rezagos seculares que siguen afectando su disponibilidad, así como su escasa coordinación con el Segundo Nivel de Atención, a pesar de que éste disponga ahora de muchos mas recursos económicos. Buena parte de los problemas que pesan sobre la red de atención, derivan de esta situación de origen.

En el Segundo Nivel persiste el estancamiento en la actualización de la plantilla del personal, el suministro de insumos y materiales de curación lo que genera desperdicios y regulares improvisaciones en el proceso de atención a los pacientes. Todo ello impacta, además, sobre el fortalecimiento de las robustas herencias corporativas de los sindicatos del sector y contribuye a retardar la urgente modernización de sus propuestas en lo que se refiere a la materia de trabajo.

Los impactos inciden directamente sobre la calidad en la atención que, entre otros, se logra con un número adecuado de personal médico, enfermería y áreas afines, capaz de responder a las demandas cualitativas y cuantitativas de los pacientes y usuarios.

¿Priístas o panistas lo hubieran hecho “mejor”? Lo que se aguardaba era mucha más imaginación del primer diseño administrativo cardenista. En materia sanitaria ese empeño debería haber correspondido al Dr. Armando Cordera Pastor, secretario de Salud durante el período.

Los resultados de la administración Cárdenas no satisficieron las expectativas generadas por un cambio en la prestación de los servicios. Se esperaba más imaginación de su primer diseño administrativo. Ni innovó ni incorporó a la gestión pública los nuevos talentos que, sus sucesores habrían de sumar, recurriendo básicamente a recursos capacitados en las universidades públicas.

Los posteriores programas de austeridad que habrían de organizar las administraciones de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard contribuyeron a incrementar la presión sobre el personal operativo que es, finalmente, quién hace funcionar efectivamente las instituciones sanitarias.

Andrés Manuel López Obrador (2000-2005)

El segundo gobierno del DF vira claramente hacia la izquierda detonando un paquete de nuevos programas sociales, entre ellos el de la pensión universal. Incorpora los nuevos talentos de origen académico y social. Usa la administración pública heredada para imprimir un giro político diferente: vastos programas sociales, incremento en la recaudación, obra pública, transparencia en el uso de los recursos e incorporación de nuevos talentos de origen académico y social.

López Obrador es, además, un jefe del GDF con fortuna política. Su período coincide con el primer gobierno federal panista. Capitaliza a su favor la situación de alternancia y reduce políticamente al PRI, aunque respecto a Cárdenas, su control sobre las Delegaciones disminuye relativamente.

Desde 2003, los diagnósticos Secretaría de Salud local se ocupan del estado de la red sanitaria:

“la oferta de servicios es insuficiente para atender la demanda local y regional. Los hospitales capitalinos sólo cuentan con 82 camas hospitalarias y 13 de cuidados intensivos para proporcionar servicio a cerca de 6.5 millones de personas no aseguradas de la zona conurbada. Tenemos un mosaico de necesidades. Hay que agrupar para formar una red regional. La red hospitalaria tiene un déficit de aproximadamente 107 médicos especialistas y 300 enfermeras. Hacen falta médicos internistas, urgenciólogos, geriatras y enfermeras especializadas pero también hay un excedente de 310 médicos generales, 274 odontólogos y 197 trabajadoras sociales. Hay además, una incorrecta distribución entre categorías de personal y su distribución entre turnos. Sobra personal en el matutino y falta en los nocturnos. El problema es complejo pero tratamos de consensuar y no violentar los derechos laborales. La falta de médicos también tiene que ver con el ausentismo: hay hasta 162 comisionados sindicales entre médicos y enfermeras” .

La administración López Obrador enfrenta los retos de su red metropolitana con el Programa de Servicios Médicos y Medicamentos gratuitos cuyo objetivo es “garantizar el derecho a la protección a la salud de la población con equidad, entendida esta como igual acceso a los servicios ante una misma necesidad, otorgando servicios médicos y medicamentos gratuitos a la población no asegurada con residencia mínima de tres años en el Distrito Federal, así como de los adultos mayores de 70 años y más, también residentes en el DF”

El Seguro Popular

En materia sanitaria, la gestión de López Obrador coincide con el diseño y estructuración del más importante programa federal emprendido por el panismo: el Seguro Popular, al cual el GDF se resiste inicialmente y termina adoptando en 2005:
  
“El Gobierno federal y el capitalino firmaron el convenio para la entrada del Seguro Popular a la capital. Tras  meses de negociaciones y debates fue signado un documento donde se acuerda que la administración de Andrés Manuel López Obrador absorberá el costo de quienes no puedan pagar las cuotas de recuperación de este sistema de salud. El Acuerdo de Coordinación para la Ejecución del Sistema de Protección Social en Salud fue firmado por el Comisionado Nacional de Protección Social en Salud, Juan Antonio Fernández, y la Secretaria de Salud del Distrito Federal, Asa Cristina Laurell.  Fue en la oficina de la Secretaria de Salud capitalina donde se llevo a cabo la reunión y firma del convenio, sin presencia de la prensa. El acuerdo establece que el Seguro Popular se aplicará de manera gradual en 14.3 por ciento de la población que no está afiliada al IMSS o al ISSSTE. Esta prestación social entrará primero en las delegaciones Gustavo A. Madero e Iztapalapa, ambas demarcaciones con altos índices de marginalidad y de población indígena sin seguro social. De acuerdo con el convenio, el Seguro Popular beneficiará a las familias no-aseguradas, inscritas en el programa de leche Liconsa y estarán exentas del pago de la cuota familiar debido a sus condiciones socio-económicas. Además serán consideradas de máxima prioridad las familias con algún enfermo de cáncer cérvico-uterino invasivo o leucemia linfoblástica así como los mayores de 70 años con catarata. El Seguro Popular en la Ciudad de México se aplicará a partir de agosto y se espera que a finales de año estén atendidas, mediante este sistema de salud, 100 mil de las familias más pobres que habitan la capital. La  cobertura médica del Seguro Popular incluye 154 intervenciones incluidas en el Catálogo de Servicios Esenciales del Seguro Popular y las cuatro intervenciones llamadas de “Gasto Catastrófico” como cáncer Cérvico-uterino invasivo, leucemia linfoblástica aguda en menores de 18 años aguda y cuidados intensivos neonatales y atención ambulatoria y tratamiento con antirretrovirales de pacientes con VIH-Sida. El gobierno capitalino aclaró que los servicios del Seguro Popular se prestarán en los centros de salud y hospitales del DF acreditados y, por solicitud del Ejecutivo federal, los sanatorios a nivel nacional de referencia participaran en la presentación de intervenciones del segundo nivel, previa acreditación. Destacó que los institutos nacionales de salud no están incluidos en el acuerdo. La administración local aclaró que continuará con el programa de servicios médicos y medicamentos gratuitos, sin costo alguno, para las familias no aseguradas en forma paralela. El programa de gratuidad capitalino ofrece a la población no asegurada, sin costo alguno, todos los servicios prestados en las unidades médicas del Gobierno del Distrito Federal y los medicamentos prescritos del cuadro institucional.  También estableció quecon la firma del se cumple el compromiso que hizo el mandatario local, Andrés Manuel López Obrador, durante su última reunión con el presidente de la República Vicente Fox Quesada, de introducir ese programa en la capital .

Como podía aguardarse, la tensión en la red sanitaria creció de inmediato y las denuncias de médicos y enfermeras sobre las condiciones de trabajo e incapacidad para atender “más demanda” con los mismos recursos, se generalizaron. Las denuncias se incrementaron con el impacto de los programas de austeridad.

Pero, ya en 2006, los hospitales públicos del DF atendían al 57 por ciento de los habitantes, mientras que el Seguro Popular apenas alcanzaba el 2 por ciento.

“¿Qué hacen los habitantes del DF en caso de enfermedad? La mayor parte (57 por ciento) recurrir al médico, hospital o clínica del sector público. También recurrir al servicio de salud del sector privado (35 por ciento), al doctor homeópata (2 por ciento), remedios caseros (1 por ciento) y la automedicación (1 por ciento). La mayor parte de los usuarios del servicio de salud pública recurren al IMSS (51 por ciento), ISSSTE (15 por ciento), hospitales del DF (14 por ciento), Centros de salud (11 por ciento) o al Seguro Popular de reciente creación (2 por ciento). Sin embargo, a pesar de que la mayoría recurre al servicio de salud público, dicho servicio está peor evaluado con 7.6 de calificación que el servicio de salud privado que obtuvo 8.6. Además de estar peor evaluado, la mayoría de los usuarios del servicio de salud público (61 por ciento) consideró que el tiempo de espera es exagerado mientras que a la mayoría del privado (75 por ciento) le pareció justo. La atención recibida, el estado de las instalaciones y adecuación del diagnóstico y tratamiento fue bien evaluado por la mayoría sin importar si eran usuarios del servicio público o privado. Sin embargo en todos estos casos la buena evaluación fue siempre mayor entre los usuarios del privado. Por lo anterior no es de extrañar que el 48 por ciento de los usuarios del servicio médico público haya recurrido en alguna ocasión al privado para obtener mejor servicio (23 por ciento), ante una emergencia (20 por ciento), por el menor tiempo de espera (13 por ciento), por que abren todos los días (5 por ciento) o porque no faltan medicamentos (5 por ciento). Los usuarios del servicio médico del sector privado recurren mayoritariamente al médico particular pero resalta un 6 por ciento que recurre a los médicos de las Farmacias de Similares. En general los usuarios del servicio de salud privado consideran que el precio que tuvieron que pagar fue justo aunque a casi un 30 por ciento le pareció excesivo. Además la mayor parte de ellos carecen de seguro médico por lo que tuvieron que pagar el costo del servicio en su totalidad. En algunas ocasiones los usuarios del servicio privado han  recurrido aél  por la gravedad de la enfermedad (32 por ciento), cuestiones económicas (28 por ciento), ante una emergencia (19 por ciento) o las facilidades del servicio (8 por ciento). Pero en general quien puede pagar el servicio privado mantiene el público como segunda opción .

Pese a las iniciales resistencias al Seguro Popular el sucesor de López Obrador, Alejandro Encinas, reconoció al gobierno federal en la persona del presidente Fox mientras realizaba un balance de los avances logrados con el Seguro Popular:

“Hay que señalar que estos programas somos coadyuvantes, pero el diseño del programa, sus recursos, gran parte de la instrumentación le corresponde al Gobierno federal, y nosotros vamos a seguir cumpliendo el compromiso que suscribimos en ese convenio en este tema, los gobiernos federal y del DF deben ir juntos. Vamos a seguir trabajando en los dos ámbitos. El gobierno de la ciudad cuenta con su propio programa, de servicios médicos y medicamentos gratuitos, en el que están inscritos 750 mil beneficiarios .
   
Si durante la administración cardenista la innovación brilló por su ausencia, el sexenio de López Obrador confirmó que, en materia de administración pública, la ruta más eficaz para garantizar la sustentabilidad de los nuevos programas, en este caso el Programa de Servicios Médicos y Medicamentos gratuitos, consistía en procurar que -tanto en su diseño como en su operación- siempre se preservara el sano equilibrio entre el trabajo rutinario de los operadores con conocimiento probado en la red sanitaria y el entusiasmo informado de los talentos innovadores que empujaron esos programas emergentes.

Marcelo Ebrard (2006-2011)

Con esta administración se refuerzan las evidencias de que las administraciones perredistas del ciclo 1997-2011 carecieron de las propuestas y programas a la altura del tamaño, importancia y peso de la entidad.

El Gobierno- Ebrard se corre políticamente hacia el centro del espectro político y adopta las estrategias de subrogación de servicios, las alianzas público-privadas y el franco apoyo a la inversión privada como pivote del financiamiento para la expansión de la infraestructura capitalina.

El control de Ebrard sobre las Delegaciones es el menor del período que ha gobernado la izquierda. Y en materia sanitaria, su gestión coincide con el diseño e implantación del Programa caldedoronista Seguro Médico para una Nueva Generación, extensión continuista del Seguro Popular de Fox.

Ebrard enfrenta los retos de su red metropolitana con Angel Programa de Atención Médica y Entrega de Medicamentos Gratuitos a Domicilio “como una acción innovadora, pionera en su tipo, para acercar la salud a todos los capitalinos, principalmente a los que menos tienen”.

Al decir del GDF:

“educadoras comunitarias y promotores de la salud de la SSDF recorren las zonas de alta marginación para detectar a los enfermos con padecimientos como diabetes e hipertensión, a los adultos mayores, discapacitados y mujeres embarazadas que requieren atención médica y medicinas pero que, por su estado de salud, no pueden acudir a un hospital o centro de salud para recibirlas. Posteriormente, médicos y enfermeras acuden hasta el domicilio para brindar la atención y entregar los medicamentos previa receta entregada” .

Simultáneamente, el conjunto de los programas sociales tendidos por los antecesores de Ebrard son reagrupadas en la Red Angelque integra los siguientes quince: apoyo económico a personas con discapacidad; atención médica y entrega de medicamentos gratuitos a domicilio “Programa Angel”; becas escolares para niñas y niños en condición de vulnerabilidad social; desayunos escolares; educación garantizada; estímulos para el bachillerato universal “Prepa Sí”; mejoramiento barrial; mejoramiento de vivienda; niños talento; pensión alimentaria para adultos mayores; servicios médicos y medicamentos gratuitos; uniformes escolares gratuitos; útiles escolares gratuitos y vivienda en conjunto.

Hacia mediados del año 2011, en el trabajo Evaluación de los programas y políticas Sociales en el DF, la UNAM observó que:

“los elementos analizados en esta evaluación con relación al diseño tales como: la pertinencia de las acciones planteadas por los programas frente a los problemas identificados, la consistencia interna, el respaldo de un marco normativo específico, los mecanismos adecuados para lograr los objetivos y el reporte de los avances alcanzados, indican que el DF cuenta con un modelo de atención diseñado para garantizar los derechos universales a la salud de la población que no cuenta con seguridad social. En términos de la operación de los programas, se encontraron dificultades para el cálculo de la población potencial y objetivo, falta de información estadística relacionada con los programas y deficiencias en los indicadores de gestión y de resultados propuestos”.

La separación de los cuantiosos recursos destinados a la Secretaría de Salud y a la Dirección General de Servicios de Salud Pública del DF -efecto de la ya mencionada descentralización de 1997- sigue afectando severamente la coherencia e integralidad de sus políticas de salud metropolitanas.

En febrero del año 2008 Manuel Mondragón y Kalb, por entonces secretario de Salud de Ebrard, presumió haber “corregido” el diseño federal de esa descentralización.

En septiembre comunicó que Ebrard había considerado conveniente “unificar” -a la secretaría local a su cargo y bajo su responsabilidad- los servicios de epidemiología, vacunación, atención médica de primer nivel, programas de promoción y prevención dependientes de la Dirección General de Salud Pública, Organismo Público Descentralizado de la SSA federal. Ello, con vistas a que Salud-GDF tuviera la rectoría del sector así como que el “proyecto de salud tenga una sola cabeza, una sola base operativa y un solo cuadro de planeación integral”.

Hacia el tercer trimestre del año 2011, no había manera de documentar los “avances” de esa “integración . Véase al respecto,

Preponderancia del Seguro Popular

Con Ebrard, la preponderancia del Seguro Popular era patente y fue integrado a la Ley de Salud del DF promulgada el 17 de septiembre de 2009 (Capítulo XIII). De acuerdo al Informe de Resultados Enero-Junio 2011 del Sistema de Protección Social en Salud, el Seguro Popular tenía programado afiliar -durante 201- a 2 millones 746 mil 801 personas y esperaba transferir al GDF -durante el año- un subsidio conforme a la afiliación programada por 2 mil 799 MP, suma casi equivalente al presupuesto asignado ese mismo año a la Dirección de Servicios de Salud Pública del DF, siguiendo el Decreto de Egresos del DF para el Ejercicio Fiscal 2011.

Penurias presupuestarias y fallas de cobertura

Al presentar su Primer Informe de Labores, Armando Ahued, el segundo secretario de Salud de la Administración Ebrard, hubo de reconocer que:

“la Secretaria arrastra un déficit presupuestal desde 2008, que significa prácticamente el 85.5 por ciento del gasto aprobado para el año debido a la aprobación de nuevas leyes y la operación de 10 programas de la dependencia. La situación financiera empeoró con la emergencia por la Influenza A (H1NI)       por lo cual se solicita la creación de un fondo para la prevención y atención de contingencias. Entre los programas que enfrentan dificultades económicas están Angel, el de cirugía bariátrica, el de operación de cataratas y el de la vacuna VPH, entre otros. Pesan también la implementación de nuevas disposiciones legales aprobadas y que no disponían de asignación presupuestal como interrupción legal del embarazo, protección a la salud de los no fumadores, Voluntad Anticipada y el Centro de Trasplantes” .

Un diagnóstico de la Comisión de Población y Desarrollo de ALDF elaborado en 2011 señaló que cuatro de cada 10 capitalinos carecían de acceso a la seguridad social. En dos delegaciones: Iztapalapa y Gustavo A. Madero, se concentra cerca del 40 por ciento de esa ciudadanía en condiciones de desamparo social. De los 8 millones 800 mil habitantes de la Ciudad de México, 3 millones 700 mil carecen de IMSS, ISSSTE, servicios sociales del GDF o algún otro sistema de protección. El universo descubierto alcanza 43 por ciento. 900 mil personas en Iztapalapa y 500 mil en Gustavo A. Madero. El diagnóstico de la Comisión concluía que “el derecho a la salud es un derecho social y su consagración constitucional se convierte en un enunciado retórico si el Estado no cuenta con los recursos suficientes para hacer frente a esta obligación”.

Incluso, Armando Ahued, aseguraba que la crisis económica había incrementado, hasta 30 por ciento, la demanda de servicios sanitarios y que había sido preciso levantar tres hospitales y ampliar los horarios de atención:

“tenemos sobrecarga de trabajo. Mucha gente que antes recurría a los hospitales privados ahora, con los costos de la atención médica, acuden al sector público. Y a pesar del esfuerzo de los médicos no se puede dar atención expedita. Solicité a la ALDF recursos adicionales (2011) por 5 mil 500 MP para mantener y desarrollar la infraestructura”.

La voz de los usuarios

Mientras inauguraba la primera etapa del Hospital General Regional de Iztapalapa, Ebrard escuchó:

“reclamos de vecinos que exigían ser atendidos ‘como personas, no como animales’ frente a lo que ofreció ‘voy a mandar una brigada de mi oficina que aquí va a estar todos los días, viendo que los traten bien, y el que no los trate bien, pues lo corrijo’” .

¿Una Red de Municipios Saludables en las 16 delegaciones?

En abril del 2010 Ebrard anunció la creación:

“una Red de Municipios Saludables cuyo objetivo será que evolucione el sistema de salud de la Ciudad de México para que cumpla varios objetivos como cambiar patrones de salud arraigadas en la sociedad, desarrollar especificidades de acuerdo con características locales y hacer que el sistema de salud local sea más eficaz que el actual. El primer paso se dio cuando los 16 jefes delegacionales suscribieron la formación de un a red con el fin de avanzar en el mediano plazo servicios de salud más específicos y efectivos” .
  
¿Una Constitución para “el futuro” de la Ciudad?

Es claro que, después de 14 años de gobiernos perredistas en el GDF y a pesar de sus mayorías absolutas legislativas en la ALDF, las administraciones de izquierda no han consolidado someter a debate público amplio y poner a punto el estatuto político que, por su importancia y peso en la Federación, ostenta el DF:

“El 10 de agosto de 2011 el Jefe de GDF Marcelo Ebrard solicitó al Senado de la República que “impulsara la aprobación de la Constitución de la Ciudad de México, pues la capital del país no  sólo debe recuperar su nombre, pues no somos un distrito, sino también sus derechos plenos y tener una Constitución.  Ella es indispensable para el futuro de la ciudad de México” .

Ello ha diferido en el tiempo la aguardada mejora de sus políticas públicas, entre ellas señaladamente la de salud y seguridad social.

La versión integra de este trabajo puede consultarse en imagenmedica.com.mx incluyendo cuadros, materiales de apoyo y referencias bibliográficas. También está disponible una traducción al inglés de este Resumen Ejecutivo.

Gustavo Leal F. (2003) Más allá de una “esperanza” taquillera, Diario La Jornada, 7 de junio

Diario Reforma, 27 de junio, 2005.

Según una encuesta realizada por el Diario El Universal, 9 de enero, 2006

El Universal, 1 de diciembre, 2005

Secretaria de Salud, GDF

GDF-SSDF-Agenda 2010-Estadística.

TABLA 2.1 AFILIACION REGISTRADA AL SPSS, p.21

TABLA 1.5 SUBSIDIOS TRANSFERIDOS A LAS ENTIDADES FEDERATIVAS, p.18

La Jornada, 13 de octubre, 2009

La Jornada, 19 de mayo, 2010

La Jornada, 2 de abril, 2010

La Jornada, 11 de agosto 2010.

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