ConvEx-3 (2008)
La catástrofe nuclear que se anuncia para Laguna Verde
Valentín Cardona
15 de marzo de 2010

En diciembre de 2008, la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), publicó un resumen del “ejercicio” denominado ConvEx-3 (2008), que se realizó en México basado en el supuesto de un “accidente” de medianas dimensiones que llegaría a dañar parcialmente el núcleo de uno solo de los reactores nucleares de la Central Nucleoeléctrica de Laguna Verde, situada en el estado de Veracruz.

El ConvEx-3 se realizó los días 9 y 10 de julio de 2008, se inició a las 10:00 horas, tiempo de México y tuvo una duración de 38 horas. De acuerdo con el documento –copia en poder de Imagen Médica-, en pocas horas, casi tres cuartas partes del territorio nacional se verían afectadas por nubes radiactivas conformadas por diversos isótopos radiactivos con energías que oscilan de los 490 a los 390 mil Curies (Ci).

Los efectos devastadores de la contaminación radiactiva se harían sentir a más de 1000 kilómetros a la redonda del “accidente”, lo que incluiría daños potenciales a buena parte de Texas, Cuba, Guatemala y Belice, entre otros países “vecinos”.

En el documento sólo se señala una eventual “evacuación” de todos los habitantes situados a 16 kilómetros  la redonda de Laguna Verde, y aunque se advierte que los daños más severos se verían reflejados en los sectores agricultura y turismo, no se brinda la información certera en esos rubros.

El documento no especifica ni habla del número de muertos que ocasionaría un “accidente” como el supuesto, tan solo ejercita la velocidad de comunicación que parte del punto del siniestro hacia los miembros más importantes de la IAEA. Como una vergüenza, se detectó un gravísimo error de comunicación de parte de los responsables de la central nucleoeléctrica hacia otras entidades del exterior, todo, por falta de dominio del idioma inglés.

A la cabeza mexicana del experimento se situó la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS), y entre otros participaron El Ejército, la Armada de México, la Policía Federal, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Comisión Federal de Electricidad, y el gobierno del estado de Veracruz.

La batuta para el control del supuesto siniestro siempre la llevan entidades del exterior, en el caso de la salud, la Organización Mundial y la Panamericana de la Salud y en emisiones radiactivas, la IAEA, como ejemplos. Como parte medular del experimento, se sitúan las condiciones meteorológicas al momento del accidente, condiciones que se fraguaron en laboratorios franceses.

En informe del ConvEx-3 (2008), no toca ni por accidente las condiciones de las rutas de evacuación a los alrededores de Laguna Verde, ni las condiciones sociales de los pueblos cercanos a la nucleoeléctrica, en los más de los casos de pobreza extrema. No se mete ni escudriña la agricultura ni el turismo de las zonas que inmediatamente se verían afectadas, Nada útil, pues.
El simulacro, más bien, tiende a proveer a los países industrializados que eventualmente se verían afectados por una catástrofe como la que se anuncia, información valiosa para que desde ya, ellos tomen sus previsiones.

La mayoría de los países que participaron en el ejercicio cerrarían sus fronteras a prácticamente todo lo que huela a mexicano; muchos, repatriarían inmediatamente a sus connacionales y algunos más enviarían a México a sus expertos, para seguir obteniendo información de los resultados del “accidente”.

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