Por Mayra Carrera

Twitter: @Advanita

Ayer te vi después de tanto tiempo, pareciera que nunca te fuiste de la casa. Parecía como si no hubiera pasado el tiempo y, sin embargo, hace meses que yo sufro tu ausencia que no es por amor, es por costumbre.

Hace tiempo que no te veía mover las manos tan elocuentemente mientras conversabas de cosas tan banales como lo es el deporte, hace tiempo que no veía ese brillo en tus ojos. Hace tanto tiempo que no te veía tan feliz.

La forma en que te moviste dentro de esta casa que fue tuya por 15 años ya no es la misma de antes, ahora eres una visita, una visita más a la que se le invita café con galletas. Una visita que pregunta hasta si puede usar el baño. Que pide permiso dentro de una casa que fue su refugio de tantas batallas.

Ya no somos nada, somos dos seres desconocidos con algo en común.

Recordé mientras te observaba sin decirte nada todas las lágrimas de todos estos meses que derramé por volver a verte así: sentado en el sillón hablando de nada. Recordé cuánto yo desee y añoré ver tus manos mientras preparabas café, y esa calle por donde cada sábado pasaba sumida en un torbellino de dolor y todos esos lugares a los que tuve que ir sin ti.

Ya no somos nada siendo que lo fuimos todo.

Y como toda visita, te despediste al caer la tarde, quise decirte “quédate un poco más, este todavía es tu lugar”, pero tuve que reconocer que no lo es más. Que ese brillo en tus ojos y esa felicidad desbordada nunca existieron cuando estuviste aquí. Entonces abrí la puerta y te despedí sabiendo que quizá pasen otros largos meses para que regreses, si es que regresas a hacer una visita donde lo más sobresaliente fue compartir un café.

Fuimos una pareja durante 20 años que tuvo una casa y un hijo, muchas necesidades y algunos logros; fuimos un par de adolescentes que se enamoraron un día pero hoy, hoy tengo que reconocer que nada de esto ya somos.

Yo soy una mujer que se venció.

Tú un hombre que apenas empieza a vivir.

Un hombre que jamás volverá.

Un día nos amamos, pero de eso hace ya bastante tiempo. De eso ya no queda nada, fuimos un par de estúpidos que lucharon contra todo y contra todos, pero eso ya se terminó.

Fuimos un matrimonio feliz, pero eso, eso es lo que ya no somos.

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