Por Tlaloc-Man
Twitter: @merodeadormty

2.

Hola otra vez, amiguito sexoso de nuestra ama. Aquí estamos de nuevo, Susan y Margot, las piernas que contestamos las llamadas de _______. Mira que debes desentirte afortunado, no sé si ya te habrás acostado con mi ama, o si eres alguno de los otros cuatro que ahorita se trae entre manos, o debo decir ¿entre nosotras? Será el sereno primor, pero aquí nos tienes, entablando otra humilde conversación contigo.

Te decía que debes de sentirte a-for-tu-na-do. ¿Por qué?, te preguntarás; pues, bueno, por la sencilla razón de que ahora sabes nuestros nombres.

 

Ya no te somos anónimas, ahora debes de escucharnos para saber a cuál de las dos preferirás.

Mira es bien facilito: yo soy Susan, ella es Margot, ella es de la izquierda. A mí me gusta que me den besitos, mordiscos chiquitos, que me pasen la lengua, que me dejen bien sudada, todo así, bien cachondo, bien bonito. Y en lo que respecta a mi partner, es todo lo contrario: a ella le gusta que le den con látigos, que le pasen de vez en cuando un cuchillo, que broten pequeñas cantidades de sangre, ¡hazme el sagrado favor! Ella es más tosca; yo soy más delicada.

Eso es en cuanto al aspecto físico. En el plano sentimental, la verdad es que ambas somos muy parecidas. Nos gusta que nos hablen detrás de la rodilla, que nos hagan sentir deseadas, que nos digan poemas de Jaime Sabines (el chiapaneco universal) y de Gonzalo Rojas. Claro, pues qué creías, ¿que éramos un par de sensuales y cachondas piernas sin un pizca de cultura e intelecto? ¡Para nada! No porque podamos propagar erecciones a donde vayamos, no quiere decir que seamos unas tontas incultas.

Otra cosa que ambas compartimos es que nos gusta decir indecencias, nos gusta que nos miren, somos muy cochinas, la verdad. Vierás, es como si fuéramos presas muy fáciles de nuestros instintos más bajos; tipo, si quisieras compararnos, las tocayas de Sharon Stone son un modelo a seguir, ese par sí que están depravadas. Nosotras para allá vamos.

 

Pero bueno, déjame te cuento que la vez pasada, mi ama duró tres días sin depilarnos, ¡empezamos a sentirnos supersucias! Debes de imaginarnos, pequeño ser libidinoso, ¡imagínanos, así, llenas de pelos!  Fue algo horrible, aunque claro, debo decirte que fue porque _______ tuvo que estar hospitalizada, algo así. Estuvimos cubiertas por una sabana azul todo el tiempo, aunque déjame te chismeo que mi ama, a unas horas de al fin ponernos ropa decente, de dejar ese lugar, se puso duro y dale a ya sabes que, con un tipo que ni siquiera le escuchamos la voz, solo chisto, se llevó un dedo a la boca como para decirle que lo hicieran en silencio. Claro, solo una cortina los separaba de un señor que también estaba en la cama de al lado.

Duraron bastante rato, por eso mi ama nos puso a hablar con otro tipo que insistió mucho en hablar con ella, de hecho, se puso bastante grosero con nosotras; nos dijo muchos improperios y luego a mi ama, bueno, a nuestra ama, no la bajaba de puta. ¿Cómo ves? Y podrás preguntarte “¿Cómo es que estábamos duro y dale y al mismo tiempo estar respondiendo esa llamada?”, bueno, somos muy buenas en ambas cosas. Es lo que único que podemos decirte.

Mira, seremos sinceras contigo: ya no queremos entretenerte más. Es que, si supieras, aunque bueno, ya lo sabes, no eres el único que quiere acostarse con ______. Te daremos un tip para que seas el mejor hombre, para que nuestra ama hable más contigo y menos con nosotras: lo que más enloquece es ser atada de los tobillos y de las muñecas. Además, la vez que más escuchamos gemir a nuestra ama fue cuando un tipo muy bien dotado la hizo flotar un poco. Sí, como lo escuchas: se despegó de la cama, de hecho, tuvimos la sensación de que si no estuviera atada, nuestra ama, nosotras incluidas, hubiéramos llegado al techo sin ninguna duda; todo esto, con el tipo encima, en el mete-saca.

Nos vemos, primor cachondo. Chau, cuídate. 

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here