El terror rescata a Bayer
La venta de medicamentos contra
agentes biológicos: negocio del futuro

Valentín Cardona
24 de octubre de 2001

 

Gracias a los "atentados terroristas" que alcanzaron el corazón financiero y militar de los Estados Unidos, el poderoso consorcio farmacéutico alemán Bayer, se estabiliza.

Días previos al 11 de septiembre, Bayer se vio envuelto en demandas millonarias en Estados Unidos y Alemania provenientes de familiares de personas muertas a causa de consumir los medicamentos Baycol y Lipobay, medicamentos contra el colesterol que utilizaban, hasta el pasado mes de agosto, al menos seis millones de personas en el mundo.

Luego de la caída de las Torres Gemelas en Nueva York, y buena parte del Pentágono en Washington, el terror se propagó cual pandemia al mundo entero. Se advirtió entonces de posibles ataques con "armas biológicas" basadas principalmente en el ántrax, bacteria sensible a varios antibióticos, uno de ellos el conocido como Cipro – cuyo ingrediente activo es la Ciprofloxacina-, producido por Bayer, y el único que tiene permiso para ser utilizado contra el ántrax en los Estados Unidos.

Y aunque el mercado estadunidense pudiera convertirse en la salvación del gigante alemán, nuevas tormentas se les avecinan: la guerra por el mercado de los medicamentos; y el reciente "descubrimiento" de los Estados Unidos, de que en Alemania "se planearon los ataques terroristas" contra su país. Es simple, no es fácil estar en tierra de verdugos, y convertirse en salvadores al mismo tiempo.

El mismo día de los atentados contra el corazón del Imperio, los sistemas de inteligencia de los Estados Unidos prohibieron todo vuelo de avionetas y pequeños aviones que normalmente se utilizaban en funciones agrícolas ante la posibilidad de que fueran utilizadas para esparcir bacterias y virus letales sobre su territorio.

No fue así, una vez más los sistemas de inteligencia fallaron, y en lugar de avionetas, los ataques se produjeron a través del casi perfecto sistema de distribución con que operan las oficinas de correos de los estadunidenses.

EL MACABRO REGRESO DE BAYER

"En Cipro confiamos", es la frase que amenaza con destronar a la mundialmente conocida "En Dios confiamos" impresa como logotipo en el papel moneda de curso legal en los Estados Unidos: el dólar. Y es que, algunos medios la han utilizado como analogía ante la impotencia del departamento de salud de los Estados Unidos para contrarrestar el terror, y la proliferación de la enfermedad.

Beneficiaria del terror, la trasnacional Bayer casualmente levanta su deteriorada imagen, pues produce uno de los antibióticos más efectivos contra la bacteria "Bacillus anthracis", vulgarmente conocida como ántrax.

Pero no sólo la imagen de Bayer ha dado un giro espectacular, también sus finanzas.

En efecto, hasta el día del ataque al corazón del imperio, Bayer había perdido un significativo valor de sus acciones en el mercado financiero internacional, además de ver seriamente perjudicada su imagen comercial luego de descubrirse que su medicamento con principio activo de Cerivastatina, había causado la muerte de decenas de personas alrededor del mundo.

En ese entonces, Bayer acusó a los medios de comunicación de ser los causantes de su pérdida de credibilidad y de sus pérdidas económicas. Paradójicamente, hoy, son los medios quienes hacen publicidad no pagada al poderoso consorcio alemán.

Contra lo que podría pensarse, los ataques bioterroristas a los Estados Unidos con ántrax no han sido atribuidos de manera directa a Osama Bin Laden, y más bien, han sido señalados como los causantes, "grupos radicales" que operan al interior de los Estados Unidos.

Incluso, personas "bromistas" han sido detenidas y acusadas de propiciar el terror, y como escarmiento, se les han impuesto penas de hasta seis años de prisión.

La ola de terror se extendió con velocidad al mundo entero luego de la muerte de la primera persona en Florida, y de comprobarse el contagio de decenas más, y más aún, luego de detectarse la presencia de la bacteria en la misma Casa Blanca.

Tan sólo en América Latina, países como Panamá, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Bolivia, Argentina y Brasil las autoridades sanitarias anunciaron que tomarían "medidas preventivas".

México no fue la excepción, el clásico estilo de minimizar se aplicó con rigor, con conferencias de prensa a diestra y siniestra, que sólo denostaron el pobre conocimiento que se tiene sobre la capacidad destructiva del armamento biológico; finalmente, todo concluyó con el establecimiento de una "comisión especial", en la que participan, además de la Secretaría de Salud, diversas universidades y la PGR entre otras dependencias oficiales.

Pero el Imperio no ha bajado la guardia; de acuerdo con cifras dadas a conocer por sus autoridades sanitarias federales, se encuentran preparados con toneladas de antibióticos e inclusive, "han apurado" a Bayer para el surtimiento del antibiótico Cipro, por lo que el gigante farmacéutico "trabaja 24 horas, siete días a la semana" para surtir al monstruoso mercado estadunidense.

LOS ELEGIDOS A FUERZA

Mientras los sistemas de inteligencia de los Estados Unidos no encuentran a quién culpar por los envíos masivos de cartas contaminadas con ántrax, Bayer encontró en el terror uno de sus mejores aliados en toda su historia, y es que, a partir del 11 de septiembre, Bayer ha surtido cuando menos 50 millones de tabletas de Cipro al gobierno estadunidense y mantiene pedidos por mas de 200 millones de pastillas para los próximos tres meses.

A la suerte de Bayer se han sumado las compras de pánico realizadas por la población civil estadunidense, con lo que persiguen tener una "ración suficiente" de Cipro en sus domicilios para "prevenirse" contra la enfermedad, situación que ha creado un complejo problema a las autoridades sanitarias federales que tratan a toda costa de prevenir la automedicación.

La reciente historia de éxito de Bayer, tuvo sus inicios en 1987 cuando la Food and Drugs Administration (FDA) -por sus siglas en inglés-, aprobaron el uso del medicamento Cipro – cuyo ingrediente activo es la ciprofloxacina-, como antibiótico de amplio espectro para tratar variadas infecciones, entre ellas, las de las vías urinarias y la sinusitis.

El gran salto fue dado por Bayer en agosto del 2000, cuando obtuvo de la FDA la autorización para usar a Cipro, como medicamento contra el ántrax.

Y paradójicamente, el círculo se cerró en torno a Bayer, pues la patente que posee para la fabricación del medicamento, vence en el año 2003, lo que impide a otros gigantes farmacéuticos la fabricación de medicamentos genéricos.

Y aunque existen cuando menos una veintena de antibióticos a los que el ántrax presenta sensibilidad – Clorafenicol, Cloromicetín, Clindamicina, Doxiciclina, Eritromicina, Gentamicina, Oxaxiclina, Penicilina G, Sulfadiacina, Terramicina, y Tetraciclina, entre otros-, el problema radica en que no tienen el registro de la FDA para ser usados como tratamiento contra el ántrax.

Sin embargo, algunas voces advierten ya, que aunque Bayer no ha aumentado el costo de su antibiótico, el sistema de salud debería buscar fuentes alternas de abastecimiento, aún a costa de ser demandados por el consorcio alemán.

Pero la presión ejercida por poderosos consorcios farmacéuticos de los Estados Unidos, ha llegado al extremo de ofrecer las pastillas de antibióticos similares a razón de centavos de dólar, mientras que Bayer lo cotiza al gobierno en 1.84 dólares por pastilla.

Como ejemplo, la revista Defense Journal cita un tratamiento para combatir el ántrax pulmonar: sería recomendado –dice-, "un régimen de antibiótico de Penicilina G de dos millones de unidades por vía intravenosa cada dos horas". La revista indica que los militares estadunidenses prefieren aplicar "una dosis combinada de 400 miligramos de ciprofloxacina intravenosa cada ocho o diez horas, junto a un dosis inicial de 200 miligramos de doxiciclina intravenosa; seguidas de dosis de 100 miligramos de doxicilina de cada ocho, a doce horas".

Y aunque el gobierno de los Estados Unidos y la revista Defense Journal entre otros, sostienen que el uso del ántrax como arma por los terroristas "es viable dada su facilidad de producción en laboratorios", el gobierno ha dado "línea" a los medios masivos de comunicación "para no propagar el terror" a su población y al mundo.

Con todo, el miedo se apropió de la vida de cuando menos 300 millones de estadunidenses, lo que para Bayer, es sólo un dulce despertar precedido de una amarga pesadilla.

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