El Hospital General La Villa: “subpeor”
Triste panorama para la salud en el Distrito Federal


Roselli Reyes Cuevas y Jani Luna González
14 de junio de 2001

La falta de personal, de recursos materiales, y la deficiente organización existente en el Hospital General “La Villa” perteneciente al Gobierno del Distrito Federal (GDF), se refleja en una mala atención para los pacientes.

Vivo reflejo de las carencias que enfrentan los 26 hospitales del GDF, el hospital La Villa, además, se convierte para muchos enfermos en un camino seguro hacia la muerte. Según el director Alejandro Vargas García, la crisis del sector salud “se ve reflejada en un nulo servicio, por lo que a veces, los familiares llegan a golpear la puerta, y generan un ambiente de tensión”.

La Villa, recibe 210 pacientes al día, 80 de los cuales corresponden a Urgencias y 130 a Consulta Externa. Cuenta con 150 camas censables y 63 para Terapia Intensiva. Las condiciones deplorables del hospital y la falta de equipamiento, son ejemplo de que no ha recibido un centavo del incremento al presupuesto anunciado en más de cuatro mil millones de pesos.

MORIR POR ERROR

El domingo 10, Sonia León Martínez murió en el Hospital General “La Villa”. Seis meses antes, fue operada de un quiste en el ovario izquierdo por el doctor Sánchez Duana. Desde entonces, quedó condenada.

De acuerdo con la versión de Reyna -su hermana-, a Sonia le dejaron gasas dentro del vientre, lo que provocó una fuerte infección, que finalmente acabó con su vida.

Entrevistado por Imagen Médica, Alejandro Vargas García, director del hospital, negó de entrada los cuestionamientos: “desconozco los hechos”, dijo. Luego argumentó: “nadie deja una gasa intencionalmente, hay muchos elementos alrededor de una cirugía”, también justificó: “¡Sí. Es un error que se haya dejado una gasa! Pero debemos de revisar en que condiciones entró; además de ver la fatiga del cirujano”.

Por si fuera poco, Vargas García remató: “no es un elemento tan extraño, en muchos hospitales han dejado hasta tijeras, inclusive en hospitales privados”.

Sin embargo, para Sonia la historia no fue tan simple. Cuenta su hermana:

— A mi hermana la operaron porque tenía un quiste, duró 10 días internada, y luego la dieron de alta. Agrega: Pero regresamos al hospital a que la cocieran otra vez, porque se le abrió la herida, después la llevamos a casa.

Recuerda:

— Las curaciones se las hacía mi hermano Alejandro, en casa. Cuando empezó a cicatrizar la herida tenía una bolita, pensábamos que era un sebo, pero al tallarle –por las curaciones-, le sacó una gasa mojada con un olor fétido.

Sonia empezó con temperaturas de 40 grados desde el mes de marzo, y fue trasladada a La Villa en donde recibió cita hasta el 7 de junio, por esa razón, sus hermanos decidieron llevarla al DIF de Ecatepec, donde luego de pagar 20 pesos por la consulta, el médico le recetó tomar “Garamicina” de 160 miligramos cada 24 horas por cinco días, y “Tabalón 400” cada ocho horas por el mismo lapso.

Ante el incremento del malestar de Sonia, Reina aseguró que el 22 de mayo llevó a su hermana al Hospital La Villa, y que no la quisieron recibir “porque no estaba el cirujano”. Le dijeron que regresara un día después para que la revisara el médico. Así lo hizo, sin embargo, no la quisieron atender.

A las 11 de la noche del 25 de mayo, Sonia fue recibida en La Villa, iba con temperatura, vómito y escalofrío. Al ingresar, sufrió su primer paro cardiorespiratorio.

Juana León Martínez, también hermana de Sonia, comentó que el día 26 de mayo les solicitaron unos estudios que no se realizaban en La Villa, por lo que acudieron a un laboratorio particular.

Juana le preguntó al doctor Mendoza, jefe de Terapia Intensiva, porque no era posible que se realizaran ahí los estudios, Mendoza le contestó: “Ese tipo de estudios no los realizamos”.

Tras realizarle los exámenes de laboratorio, Sonia fue llevada
nuevamente a La Villa, y al ingresar, sufrió otro paro cardiorespiratorio, lo que la hizo entrar en estado de coma.

A Sonia la tuvieron entonces que “operar de emergencia”, la infección había invadido ya todo el abdomen. A tal grado, que tuvieron que quitarle la matriz y parte del intestino grueso a causa de las perforaciones. Luego, a diario, le retiraban medio litro de pus, además de mantenerla en hielo y con la herida de casi 30 centimetros de largo, abierta.

Pero no es todo, en un solo día, Reina tuvo que firmar cinco formatos del hospital en blanco. “Son para autorizar las curaciones”, le dijeron.

Como presagio al fatal desenlace, a Sonia le otorgaron en La Villa un “Pase de Exento”, en donde se justifica: “Paciente que es sostén de la familia, carece de recursos económicos”.

El “pase” dado a Reina el 27 de mayo, correspondió al número de registro 295, fue elaborado por la trabajadora social Marciana Hernández Escobedo, y carece de la firma del director.

CURARSE EN SALUD

En la entrevista, Alejandro Vargas García aseguró que “encontró al hospital en pésimas condiciones”. Y acusó: “Sólo se le daba mantenimiento a la parte exterior, además, que los equipos de Rayos-x son muy viejos, y los aparatos portátiles no sirven”.

Para Vargas García, en este momento “no se está haciendo nada”, porque está en licitación la remodelación. Y en cuanto al financiamiento agregó: “Nosotros no lo manejamos, todos los recursos económicos los supervisa la Secretaría. Además de que los medicamentos y la ropa, llegan en especie”.

Vargas García, quien lleva cuatro meses como director señaló:

— Estamos pasando por una crisis de incertidumbre muy fuerte, donde nos hacen movimientos sindicales porque no están de acuerdo en que llegue una persona de Hidalgo y les cambie las reglas del juego.

Tenemos una imagen de lo peor, y si es que puede haber un subpeor: ¡Ahí se encuentra el hospital!

El director reconoció, que existen problemas de cultura, de administración, de recursos humanos y financieros. “¡Es una cadena grande y compleja que tiene más de 36 años!”

Vargas García aseguró que hay trabajadores que le dicen: “¡Que té pasa! Así hemos estado en todas las administraciones. Es normal lo que esta pasando: el desabasto y el maltrato”.

“Aquí estamos muy centralizados, yo propuse que se debe de descentralizar la Secretaría, desconcentrarse los hospitales, y manejar sus propios recursos para evitar la corrupción “. Concluyó.

Ante la incertidumbre, hay un hecho cierto: El 8 de diciembre de 2000, Sonia León Martínez, de 29 años, fue operada de un quiste no maligno en el ovario izquierdo, y la madrugada del 10 de junio reciente, murió.

Bajo el manto de la impunidad, sólo queda su número de expediente clínico: 141335.

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