SSA. Influenza A: descontrol y zozobra
Gustavo Leal Fernández

En septiembre, el Dr. Córdova replanteó los “escenarios” de la Influenza A “rumbo a la temporada invernal”. Ellos contemplan contagios masivos “entre uno y cinco millones”, así como una cifra escalofriante de muertes: “hasta tres mil”. Todo lo cual ocurriría durante los próximos siete meses.
Córdova aguarda “varios cientos de pacientes” y espera poder contener tempranamente los casos graves “para no vernos rebasados en la capacidad hospitalaria. Ahí puede estar el cuello de botella”.
Ante el crecimiento sistemático de casos y muertes (231) ¿cómo responderá ahora el sector? Ciertamente el “cuello” no sólo está en la “capacidad hospitalaria”. La respuesta de la red médica del IMSS -durante la primera emergencia- probó que es resolutiva, a pesar de los tecnócratas priístas y panistas que perseveran en hundirla buscando con ello generar mercados. Pero no se puede generalizar.   
Como señalan los especialistas del CINVESTAV: “el cuello” también guarda relación con que México “no está preparado para obtener información rápida y poder tomar decisiones urgentes porque no cuenta con una red de laboratorios calificados”.
Para la estación invernal -aseguran- está capacitado para diagnosticar y atender. Pero la falta de laboratorios de bioseguridad (nivel 2-3) impide la investigación “porque se ha abandonado la inversión”. Ella debió “haberse efectuado hace 10 años para ahora estar listos frente a una contingencia. Pero la clase política no tuvo esa visión”.
Más allá de la calidad con que el Ejecutivo de Calderón intentó sortear el primer brote, las enseñanzas sectoriales que no lograron atajarlo con oportunidad, son del todo claras.
A pesar de los cuantiosos recursos frescos de que dispuso la SSA en los últimos nueve años, al fracaso de la descentralización (Soberón, De la Fuente -Narro-Frenk) y la visión financiera que pesa sobre la toma de decisiones, se sumó ese abandono “estratégico” de la inversión operado por Julio Frenk con vistas a fortalecer la presencia extranjera en los mercados sectoriales.
Cuando el 23 de abril de 2009 Córdova reconoció la emergencia, México operaba un Sistema de Vigilancia Epidemiológica con modelos obsoletos e insuficiencia de recursos materiales y humanos, sobre todo si se los compara con las aplastantes bolsas del “Seguro Popular”.
Laboratorios de salud pública. Sólo se disponía de dos que la OMS avala con el nivel 3 de bioseguridad: el del Instituto Nacional de Referencia Epidemiológica y el estatal de Veracruz.  
Vacunas. Biológicos y Reactivos de México (BIRMEX), asumía la extrema dependencia del país al confirmar que produce sólo dos de las 12 vacunas del esquema básico de inmunizaciones. Después de 30 años de no invertir en infraestructura -e incluso desmantelar los institutos de Higiene y Virología- hasta 2004 la SSA decidió instalar un laboratorio para la fabricación de la vacuna de influenza.

México compra 19 millones de dosis anuales de influenza estacionaria y, con Frenk-Córdova (2000-2008) nos convertimos en grandes importadores de vacunas: hepatitis, sarampión, rubéola, polio y tétanos. La importación aumento 450 por ciento en 8 años. El 40 por ciento corresponde a los EUA. Aunque somos también mercado para otras 15 naciones.  

Así que mientras -por el rotundo fracaso de la descentralización- Córdova sigue combatiendo a los Estados con el garrote del centralismo- sin que la “guerra” de cifras (casos y muertes) vaya a cesar, al tiempo que el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC-San Diego) critica los obstáculos que existen en México para el envío de muestras clínicas a los EUA-, la vacuna ha resultado el negocio del siglo.

Como desde abril la presencia del virus ha sido continua -con acusados repuntes en junio y septiembre-, la campaña triunfalista del calderonismo hace agua y Córdova “suplica”, ahora, a los laboratorios comprometidos en la venta “que entreguen un primer lote en octubre”.

Su costo será de dos mil quinientos MP, aunque -según investigadores del Instituto Nacional de Nutrición- ella no sea “la panacea: será una ayuda para reducir el riesgo pero no se espera que vaya a limitar sustancialmente la transmisión”. Por su parte, estudiosos de la UAM acotan que “no habrá cantidad de vacunas que alcance”, mientras Calderón reduce el presupuesto 2010 de BIRMEX.

Calderón tampoco corrige la visión financiera sectorial. Desde el Seguro Popular, Salomón Chertorivski se concentra en cuantificar el gasto: “la epidemia nos ha costado cerca de 2 mil MP” (sin la vacuna). Karam es una sumadora de compras-IMSS: “destaca la adquisición de más de 1.1 millones de cubrebocas del tipo N95 y cerca de 12.5 millones de convencionales. Y Yunes un vigía sanitario “el ISSSTE sigue monitoreando la situación para recoger información y atender”.

¿Está “listo” el sector para la estación de invierno? Sin rendir cuentas sobre el subejercicio en el Seguro Popular, los escandalosos salarios de sus responsables y el uso de los préstamos del Banco Mundial, Córdova sólo sabe pedir más dinero: “para enfrentar la pandemia la SSA requiere mayor presupuesto”.
Y soslaya que, antes que nada, su responsabilidad consiste en salvar todas las vidas posibles y prevenir casi hasta lo imposible. “Así como la influenza nos preocupa tanto, mucho más nos debería preocupar la obesidad y el sobrepeso”. “El alcoholismo es un problema, incluso superior a la influenza”. ¿Cinco millones de contagios y hasta tres mil muertes, Doctor? ¿Y qué ha hecho para combatir las causas que originaron la epidemia en las Granjas Carroll? ¡Descontrol y zozobra!
Redacción:
El presente artículo del doctor Gustavo Leal Fernández, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana – Xochimilco, apareció publicado por primera vez en el periódico La Jornada, el sábado 3 de octubre de 2009.

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