La caída de la cúpula del SNTSS, “cuestión de tiempo”
Represión en puerta


Valentín Cardona

28 de julio de 2004

 

La tarde del jueves 22, Roberto Vega y Galina, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) dio luz verde a Armando Ovalle Zavala, presidente de la Comisión de Honor y Justicia del sindicato, para que investigue los hechos denunciados por un nutrido grupo de trabajadores en fechas 18 de junio y 13 de julio del presente año.
No es pecata minuta, pues literalmente Vega y Galina dejó su suerte, y la de los ocho integrantes de la Comisión Revisora, en manos de Ovalle Zavala. De acuerdo con información proporcionada a Imagen Médica, Ovalle ya no necesita de pruebas, pues teniéndolas todas consigo, solo espera que pase la “tormenta” por la que atraviesa la organización gremial.
En pocas palabras, la caída de la cúpula sindical es sólo “cuestión de tiempo”.
No es todo, los denunciantes confían en que la justicia alcanzará a Fernando Rocha Larrainzár, exsecretario general que presuntamente habría dejado sin dinero al sindicato, amasando para si una inexplicable fortuna.
Las investigaciones sobre hechos relacionados con “traición” a la base trabajadora, por parte del actual Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del sindicato, ya están concluidas, a decir de los inconformes. Sobre Rocha, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal giró el 14 de julio el oficio 10870 al subprocurador Renato Sales Heredia, para que de curso a las investigaciones.
Pero mientras Ovalle decide, la cúpula utiliza el arma de la represión contra algunos de los denunciantes. En el caso de Jorge Antonio Sánchez Cuevas y Raúl Roberto Arévalo Pérez, ambos recibieron, el 26 de julio en curso, un oficio firmado por Valdemar Gutiérrez Fragoso, secretario del Interior y Propaganda del CEN, en el que les notifica el “término” de la licencia que venían ejerciendo en el sindicato, debido, justificó, “al proceso de cambio que estamos viviendo actualmente, es necesario renovar algunos cuadros sindicales, dando oportunidad a otros compañeros”.
Lo cierto, aseguran Sánchez Cuevas y Arévalo Pérez a Imagen Médica, es que se trata de una represalia por haber denunciado graves irregularidades cometidas por Vega Galina y los integrantes de la Comisión Revisora, entre otros, en perjuicio de los trabajadores.
En entrevista conjunta, acusan que entre las múltiples irregularidades con las que se les reprime, está la misma notificación, que debería de haberles sido realizada por el mismo Vega y Galina, pues fue éste el que los invitó a participar. Además, de que se demuestra el desconocimiento de Valdemar Gutiérrez sobre el funcionamiento del IMSS, ya que les indica que se presenten con Porfirio Marquet Guerrero, cuando “ya tiene más de un mes que renunció o se jubiló del instituto” y su lugar es ocupado por María Mercedes Pacheco Melgoza.
La represión no es casual, pues Sánchez Cuevas y Arévalo Pérez acompañaron a Arturo Salazar García, el día 22, a exigir a Vega y Galina diera trámite a las denuncias ante Honor y Justicia, y firmaron el escrito que a su vez de su puño les firmó de recibido Vega y Galina, aun y cuando, lleno de angustia, Valdemar Gutiérrez recomendó al secretario general “¡no firmes!”.

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